Basado en una historia real

  07/03/2016

Guillermo_Ares_Opinion

Érase una vez un niño de clase media, de buenas costumbres, mejor educación, bisnieto, nieto e hijo de profesionales intelectuales de las letras y las artes.

De adolescente viajó mucho a causa del trabajo de su padre, desde donde obtuvo una óptica más amplia que la media sobre la vida y su efímera existencia, no más allá de unos setenta u ochenta años, que pasarían rápidamente, razón por la que había que vivirlos intensamente.

Agraciado por excelentes resultados económicos gracias a su buen trabajo, serio, creativo, formal y acertado, alcanzó el éxito profesional que le permitió recorrer el mundo, codearse con las altas esferas políticas, empresariales y adineradas de distintos países, conociendo así, de primera mano los placeres del lujo en hoteles de cinco estrellas, smoking en fincas privadas, coches de alta gama, barcos y despachos con sillones de piel de las más emblemáticas multinacionales.

Siempre convencido que esa no era la "verdad" de la vida, sólo un medio para conocer bien al enemigo, para saber qué no se debe hacer, o al menos comprobarlo.

Los años fueron pasando, los compromisos, la familia, las obligaciones le llevaron a mantener una parte de aquella dinámica feroz y voraz.

Poco a poco, la propia vida, el entorno, el progreso, las nuevas generaciones le fueron apartando de aquel camino acercándolo cada vez más a su teoría de "una vida verdadera" que no era de modo alguno aquella que estuviera viviendo durante tantos años.

Así es como un día, alcanzó sus objetivos, retirarse del mundanal ruido, de la inaguantable soberbia de los clientes, los políticos, los que nada saben pero tienen el mando, de aquellos que fueron de Valencia a Madrid y creen que han ido muy lejos, de aquellos que aún creen que el éxito se mide en euros, para volver a empezar su otra vida.

Una vida tranquila, sin agobios, un único rival: La Naturaleza.

Mal dicho, un gran aliado: La Naturaleza.

Ese día se desprendió de todo lo innecesario, la Naturaleza le ofrece la energía del sol y del agua, con esos dos elementos, algunos frutos que da la tierra y la satisfacción que dan un par de animales y algún que otro fruto de la tierra, se alejó de los políticos, los empresarios y hasta de los envidiosos, porque muchos quisieran copiarle pero no se atreven, hay que romper muchos moldes, hay que ver mucho mundo, hay que haber luchado en la Gran Guerra Social.

Fundamentalmente, hay que haber llegado a la madurez real, momento en que se comprende que la verdad está en el interior, lejos de valores insostenibles como el poder.

Ahora, vuelto a nacer, procura ver la vida de su alrededor como un capricho necesario para comprenderle, tal vez por eso hoy, es un gran incomprendido... pero feliz.

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