GUILLERMO ARES/ De honorables y delincuentes

GUILLERMO ARES/ De honorables y delincuentes
  06/03/2017

 

Si hay algo que se debe perder definitivamente en este país es la credibilidad de “todos” (incluyendo a todas) a la vista de cómo están las cosas.

            Cuando hace unos años un honorable político de las finanzas llegó a ser vicepresidente del gobierno dando lecciones de honorabilidad acusando a otros de delincuentes, creímos en ese personaje, aceptamos sus reglas, su intachable conducta, era un ejemplo a seguir.

            Hoy, es un delincuente sin presunto acusado y condenado por hacer precisamente lo que condenaba y perseguía en otros a los que llamaba delincuentes.

            Así fueron cayendo, van cayendo y seguirán cayendo honorables de cartón, hoy papel mojado, indignos de ser siquiera mencionados.

            La gran pregunta se centra en saber si tantos y tantas honorables que aún se mantienen intacto/as podrán mantener sus aparentes inocencias o tal vez sean como aquellos que ya cayeron.

            ¿Quién nos garantiza que los impecables de hoy no se estén manteniendo gracias a otros impresentables que les ayudan a seguir “limpios” a cambio de que todos sigan limpios envueltos en silencios de corrupción escondida y callada?

            Si se ha comprobado que un director no puede alegar que “no sabía nada”, es posible que un presidente tampoco pueda hacerlo, que sepa más de lo que dice y que se le cubran las espaldas para que no caiga una pirámide que sería incontrolable dejando con el culo al aire a demasiados honorables, esos que ya hoy tienen colgado el cartel de la duda, siempre presuntamente.

            Vemos como la Ley comete errores, no es tan justa como debiera y tiene más huecos de los que nos gustaría.

            Esos huecos son los que nuestros honorables de cartón mojado conocen muy bien escurriéndose por ellos.

            Aunque, a la vista está que no por ser honorables son más listos, alguien que llega a ser vicepresidente de uno de los diez países más importantes del mundo no puede acabar en la cárcel y seguir siendo el más listo.

            Los demás, esa torre mojada que está cayendo, espero que no pare de caer, son poca cosa hasta para delinquir, se dejan pillar por mierdas de cantidades cuando otros más listos han solucionado sus vidas para siempre, presidentes anteriores que espero que alguien destape sus presuntos chanchullos porque de algo estoy seguro, el pueblo no somos idiotas, presuntamente esta gente que luchaba en las bases viajando en transporte público, que ahora están entre los más millonarios del mundo, con toda seguridad no han sido tan puros como nos lo quieren hacer creer y como tanta gente se lo cree.

            Sin ninguna duda, a partir de ciertas cantidades y determinados sillones, no hay honorables.

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