GUILLERMO ARES/ Carta a una ciclista de carretera y de las otras

GUILLERMO ARES/ Carta a una ciclista de carretera y de las otras
  10/05/2017

 

Querida amiga del pedal, me dirijo a ti porque en tu calidad de mujer representas esa parte de la sociedad que casi siempre es más madura que “los” demás.

            Te escribo para comentarte algunos puntos que muchas y muchos de tus compañeras y eros del pedal parece que no ven y sin embargo, ahí están.

            Ciclistas en general viajan por calles y carreteras amparados por unas normas que, seguramente han sido establecidas por gente que jamás ha dado una vuelta de pedales ni de niño.

            Las normas han sido concebidas para saltárselas, eso se desprende de mi experiencia después de un año de más de ciento treinta mil kilómetros rodados al volante de un coche.

            Tus compis del pedal parecen tener el convencimiento de la inmortalidad, la ingenuidad de creer que los demás respetan las normas y muy especialmente a los más débiles.

            Pues no, te pido reflexiones sobre esto:

            “El hecho de tener tu derechos no quiere decir que los demás los respeten”.

            Pero también, si no respetas tus deberes, sobre una bici, te juegas tu vida y no la de nadie más.

            En demasiados casos, uno o varios ciclistas se saltan los STOP, semáforos, ceda el paso, pasos de peatones y hasta el sentido de circulación de calles y carreteras.

            En demasiados casos no guardan las distancias de seguridad entre ellos y otros vehículos, es decir, van pegaditos al de delante que muchas veces es un coche conducido por un inútil del volante al que le dieron su carné en la promoción de Donut’s “Por cada 2 Donut’s un carné de conducir”.

            Cumplir a rajatabla las normas significa también conocerlas en profundidad, cosa que evidentemente no saben aquellos que pedalean en batallón ocupando el espacio de un autobús cuando la normativa dice que pueden hacerlo si no hay peligro para la circulación de otros vehículos.

            Cumplir las normas no significa que otros las sepan o las cumplan.

            Así las cosas, amiga del pedal, te pido que hables con tus compis, les harás un favor si les convences que antes de hacer valer sus derechos es mejor conservar la vida.

            Yo salvo la vida de muchos a lo largo del año, solamente manteniéndome alejado de sus imprudencias dejándoles creer que son ellos quienes “ganan”, a saber qué, pero se salen con la suya de ir por la vía, y posiblemente la vida, con la prepotencia del que no sabe luchar de otro modo por sus posibles derechos sin cumplir en absoluto con sus indiscutibles obligaciones.

            Amiga del pedal, para conseguir que este sea también el país de la bicicleta, hay que demostrar que se os puede dejar solos, mientras el orgullo, el mandoneo, la prepotencia otra vez y las normas saltadas por defecto sean esa mala costumbre, jamás se conseguirá un estatus preferente y de respeto.

            Amiga del pedal, sugiere a tus compis un poco más de humildad, respeto y cuidado por su propia vida.

            En definitiva, sois el segmento débil de una jungla donde siempre gana el más fuerte.

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