¿El palacio de Ibn Muŷāhid?

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  26/02/2022

 

Dénia vivió una de sus épocas de máximo esplendor durante la Taifa. Desconocemos sin embargo muchos detalles de aquel periodo tan apasionante de la historia de la ciudad. Entre ellos, la ubicación del palacio del emir. El arqueólogo Josep A. Gisbert aporta nueva luz sobre el lugar que pudo ocupar la casa del máximo mandatario de un reino que fue cuna de sabios y eruditos y que, en sus primeros años, se extendió hasta las Islas Baleares e incorporó la isla de Cerdeña. Como dice Gisbert, “estamos a las puertas de unos hallazgos transcendentes que completan el mapa de Madīna Dāniya de los siglos XII-XIII, y quizás del XI”. Las recientes excavaciones de la zona de El Fortí han permitido contrastar fuentes históricas para llegar a esta conclusión.

 

Las casas de Zayyān Ibn Mardanīš, emir de Valencia y Dénia, y del alcayt de Madīna Dāniya. Las casas del Rey entre el arrabal y la atarazana. ¿El palacio de Ibn Muŷāhid?

 

Por JOSEP A. GISBERT SANTONJA, arqueólogo

 

 

Carrocius: domos de alcayt Aboabdyle Avenmaymo, qui sunt inter daraçanam et domos Çahen; et ortum de Hamo Abenbaca Beb Alcohol, et est inter ravallum et rapitam. Idus madii (X)

Llibre del Repartiment

 

La historia se fundamenta en un denso y complejo mosaico de fuentes; entre otras, las escritas, iconográficas y arqueológicas. Al ritmo que avanza la investigación se va formando la urdimbre y tejiendo el tirāz. El análisis y la interrelación de testimonios dan más y más luz sobre la cuestión.

Es el caso de los avances del conocimiento de la topografía histórica y la forma urbis de Madīna Dāniya; de la ciudad de Dénia andalusí. En la actualidad, tras cuarenta años de intervenciones arqueológicas y treintaicinco de praxis de la arqueología urbana, ésta es una vez más el espejo y el reflejo de algo que sospechábamos hace décadas.

Las fuentes escritas del siglo XIII, cristianas, no son abundantes, pero en ocasiones ejercen el papel similar al de un GPS secular para la localización de fortificaciones, arquitecturas o espacios desaparecidos desde hace siglos y siglos.

Con la ayuda de los documentos y la cartografía, a mediados de los ochenta, situábamos en el mapa de la ciudad el arrabal andalusí, circundado de un recinto amurallado, conocido desde el siglo XVII por la historiografía como el «lugarejo, o quartel de los Marcelleses», y contábamos con las primeras evidencias arqueológicas para definir los rasgos y usos del mismo.

Paralelamente, geolocalizábamos y definíamos el espacio de la atarazana, presente en las fuentes escritas y en la cartografía histórica. Se documentaba su recinto amurallado, existente entre la muralla meridional del arrabal, al otro lado del canal de acceso des del mar [dársena], l’assagador d’Aranda, la fachada marítima y el camí dels Lladres.

Un documento de 1243 formaliza la donación, por parte del rey Jaume I, de media atarazana a los templarios «versus ortum Carrocii».

Así, la lectura de las fuentes del siglo XIII multiplica la información y ayuda a la detección y valoración de espacios de la Dénia andalusí.

Adentrémonos en el corto pero trascendente texto del Llibre del Repartiment, Asentamiento 2167 de la edición de A. Ferrando (Valencia, 1979) y 0287 de la edición de M. D. Cabanes y R. Ferrer (Zaragoza, 1979).

Este texto ya fue objeto de interpretación parcial, al considerar que una copia errática de un escribano o bien una transcripción dudosa, hizo que durante décadas se leyera «ortum de Hamo Abenbaca Beb Alcohol» como onomástico, lo que en realidad era la referencia a una puerta, «bāb»; de la puerta Bāb al-Kuḥl. Aportamos entonces una propuesta de localización.

Esta puerta del arrabal Grande conectaba con la fachada marítima y el puerto. Se localiza en las cercanías de la torre d’en Carròs, en un sector donde fondeaban las galeras y naves de poco calado. En el siglo XVII la puerta era, probablemente, aún en pie y Marco Antonio Palau se refiere a ella como la Puerta de la Aduana.

Una de las puertas de Madīna Mayūrqa, la de Santa Margarita, de Palma de Mallorca, ofrece el topónimo: bab al-kofol. El significado del topónimo, por la raíz del término, se interpretó como la puerta revestida de planchas de plomo, aunque nos parece más lógico considerar que deriva de la puerta en donde se podría adquirir kuḥl; un cosmético a base de galena molida usada para oscurecer los párpados y como máscara de ojos.

A partir de esta fuente y tras una minuciosa visura del circuito de murallas del arrabal Grande y del estado de los trabajos arqueológicos, adentrémonos en otros aspectos del registro del Llibre del Repartiment:

«Carrocius: domos de alcayt Aboabdyle Avenmaymo, qui sunt inter daraçanam et domos Çahen; et ortum de Hamo Abenbaca Beb Alcohol, et est inter ravallum et rapitam. Idus madii (X)».

Çaen no es sino Zayyān Ibn Mardanīš, el emir que perdería Valencia, conquistada por el rey de Aragón en octubre de 1238. Rey de Valencia y de Dénia a las puertas de la conquista.

Durante el pacto de Bairén, en 1239, Çaen mantuvo una cita con el rey Jaume I, inmortalizada en el texto del Llibre dels Feyts. Se desplaza desde Dénia con una galera armada y plantan sus tiendas en un paraje lacustre a los pies de Bairén:

«[307] I, quan això fou passat, entràrem a la vall de Bairèn i parlàrem amb l’alcait que tenia el castell de Bairèn i amb aquells de Vilallonga i de Borró i de Vilella i de Palma, que eren castells de roca grans i forts. I ens digueren que, quan l’alcaid de Bairèn hauria fet pacte amb nós, tots aquells de la vall es rendirien. I Zaèn era encara a Dénia i ens envià a dir que es veuria amb nós; i nós li enviàrem a dir que ens eixís a la ràpita de Bairèn. I vingué en una galera armada i féu parar dues tendes i aquí eixí i es veié amb nós a la nostra tenda».

El texto que encabeza este artículo es bien explícito. Señala las casas de Çaen y las casas del alcayt; las máximas autoridades de Madīna Dāniya.

Estas residencias, «domos», nada tienen que ver con el concepto de una casa tradicional. Se trata de arquitecturas destacadas, almunias y/o palacios, con jardines y huertos, fortificadas, con amplios pabellones y fábricas ampulosas. Gruesos muros con vestigios de elementos de ornato; zócalos pintados/esgrafiados, probables yeserías, etc.

Es evidente que, desde la donación que refleja el Llibre del Repartiment, hubo episodios de abandono y desmantelamiento de estas arquitecturas «palaciales»; cambios de uso. Poco o nada sabemos. Pero una cuidadosa intervención arqueológica sobre los vestigios que ya despuntan en el paisaje dará luz sobre estas cuestiones.

Asimismo, el hecho de tratarse de arquitecturas singularísimas y el hecho de estar en diálogo con fortificaciones ha de sentar las bases para su valoración; procesos de protección, conservación y musealización, que ha de continuar la línea iniciada ya hace más de un cuarto de siglo, de puesta en valor de las murallas de los recintos del arrabal Grande y de la atarazana.

Un paseo por la calle la Patà, entre y desde la carretera de Les Rotes, que confronta con el Club Náutico, hasta el ángulo del lienzo occidental del Fortí o arrabal Grande, ofrece ahora mismo un panorama ciertamente excitante y alentador, al haberse exhumado parcialmente un emporio de tapiales que alertan de la existencia de probables arquitecturas áulicas. Proponemos un paseo por la calle y una mirada desde ella; dominio del ciudadano.

La visura detallada del estado de los trabajos arqueológicos de anteriores intervenciones arqueológicas constató la existencia en este ámbito de la barbacana del lienzo sur del recinto del arrabal.

El muro de la barbacana se incurva allí donde el lienzo de muralla del arrabal contaba con una torre semicircular de refuerzo. Se evidencia un diseño semejante a las murallas occidentales del arrabal. Y, además, revela que el camí de la Patà, ahora calle la Patà, es el trazado fósil de la barbacana del lienzo meridional de las murallas del Fortí y alberga el sistema de fortificación andalusí.

Asimismo, emergen dos complejos edificados distintos, pertenecientes a casas palacios, con las características descritas.

Más al este, cerca de la puerta de Bāb al-Kuḥl, un complejo edilicio de pabellones y espacios que nos remiten a este modelo. Más al oeste, invisible desde la calle, la fachada o frente de otro edificio con portal jalonado por dos torres y, por tanto, con elementos de fortificación, y un pabellón, estancia o salón de amplios muros, que conserva un zócalo pintado de color almagra.

Son, sin lugar a dudas, las casas de Çaen, de Zayyān Ibn Mardanīš, y la casa del alcayt, a las que se refiere en el Asentamiento del Llibre del Repartiment.

La arqueología tiene la palabra. Y sus resultados nos adentrarán en otra cuestión no menos sugerente.

¿Será este espacio ancestral de las casas de los que gobernaban Dénia en las primeras décadas del siglo XIII, el locus amoenus del palacio de los emires de la taifa de Dénia, Muŷāhid i ‛Alī Ibn Muŷāhid, dos siglos atrás? Y, siguiendo la cronología, ¿de los que usurparon el reino de taifas, del gobernador almorávide, del de Ibn Mardanīš o del gobernador almohade?

Superposición de estructuras las hay. Visibles y relevantes. 

Por tanto, estamos a las puertas de unos hallazgos transcendentes que completan el mapa de Madīna Dāniya de los siglos XII-XIII, y quizás del XI, que ha de contar necesariamente con el cumplimiento de la ley, con voluntades, con una valoración adecuada y con procesos de misse en valeur de las castigadas, olvidadas y denostadas improntas del urbanismo, de las arquitecturas, de edificios singulares de uno de los periodos más fulgurantes de la historia de la ciudad de Dénia. Madīna Dāniya andalusí.

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