Un oftalmólogo de prestigio internacional: cien años del nacimiento del Doctor Buigues

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  07/09/2020

 

Un oftalmólogo de prestigio internacional: cien años del nacimiento del Doctor Buigues

 

Entregado a su profesión, atendió en su clínica de Dénia a más de 110.000 pacientes llegados de todos los lugares de la geografía española

 

JOSÉ VICENTE BOLTA

 

Las nuevas generaciones, la gente llegada de fuera de Dénia y muchos visitantes habrán pasado alguna vez por la Plaça de l’Oculiste Buigues. Se refieren al eminente oftalmólogo Vicente Buigues Carrió, una gran personalidad de la medicina que se ganó un merecido prestigio dentro y fuera de España. Atendió a más de 110.000 pacientes de toda la geografía nacional, sin importar su condición social: desde la Infanta Margarita, hermana de Juan Carlos I, hasta el más humilde ciudadano. Su extraordinaria personalidad, gran dedicación al estudio y entrega total a su profesión fueron tres características del Doctor Buigues.

            Esta semana se han cumplido cien años de su nacimiento pero solo su familia lo ha recordado. No ha habido ningún acto oficial para recordar la figura de un insigne médico, quizás porque su desaparición está algo lejana.

            Ya le tributaron un homenaje en noviembre de 1987, un año después de su fallecimiento, con varios actos públicos, a los que asistió el presidente de la Generalitat Joan Lerma. La Infanta Margarita aceptó la presidencia de honor de la comisión organizadora, aunque finalmente no pudo asistir. La jornada fue muy emotiva. Tras una misa presidida por el arzobispo de Valencia, Miguel Roca Cabanella, se descubrió una placa en la puerta de la clínica que el Doctor Buigues fundó en 1958. También se inauguró un busto del oftalmólogo dianense en el denominado Raconet de la Infanta Margarita, un espacio habilitado junto a la Plaça de la Constitució. Y se descubrió la placa de la plaza que lleva su nombre.

            Durante la recepción institucional, el ex presidente del Colegio de Notarios de Valencia Joaquín Sapena destacó los pilares fundamentales de la personalidad de Vicente Buigues: su familia, su trabajo -entendido como instrumento de perfeccionamiento y elemento de satisfacción-, su amor al prójimo y la entrega a Dios.

 

SE AFICIONÓ A LA MEDICINA EN LA GUERRA

 

            Vicente Buigues Carrió nació en Alicante el 31 de agosto de 1920. Su infancia transcurrió por los diferentes destinos de su padre, militar de carrera, en Mahón, Barcelona, Larache y Arcila -estos últimos en el Protectorado de Marruecos-, la Seo d’Urgell y Xàtiva. A raíz del fallecimiento de su madre en 1928 pasa a residir en Dénia.

            Al cumplir los diez años ingresó en el colegio de los Hermanos Maristas, donde cursó el bachiller. Pero sus estudios se vieron truncados por el estallido de la Guerra Civil en 1936. Dos años después es llamado a filas y se incorpora al ejército republicano. Fue destinado a la sección de enfermería, de donde pasó a encargado de un centro de atención médica de segunda línea. Es ahí donde se aficiona a la medicina y se inicia el nuevo y definitivo rumbo profesional.

            En septiembre de 1939 termina el bachiller y poco después inicia sus estudios de Medicina en Valencia. Las circunstancias le obligan a reincorporarse al ejército en 1942, siendo destinado a Palma de Mallorca. Se ve obligado a examinarse por libre en la Facultad de Medicina de Valencia y posteriormente en la de Zaragoza.

            Para el Doctor Buigues fue trascendental conocer al coronel médico oftalmólogo Manuel Lon Teller, quien le inculcó la afición por la especialidad. De él recibió la primera formación como oculista.

            Acabado el servicio militar, se traslada a Valladolid donde en junio de 1946 se examina de las asignaturas pendientes consiguiendo la licenciatura.

 

SIEMPRE EN DÉNIA

 

            Y una vez obtenido el título, Vicente Buigues se establece en Dénia, donde desarrolló toda su carrera profesional. Además, continuó ampliando sus conocimientos con frecuentes estancias en Barcelona con oftalmólogos ilustres como el Dr. Arruga y el Dr. Barraquer y participando asiduamente en reuniones científicas de las sociedades de oftalmológicas españolas y extranjeras de las que era miembro.

            La primera consulta la abrió en un piso alquilado en la calle Marqués de Campo, pasando después a uno de la calle Diana y a otro en la calle Major donde realizaba la cirugía y el ingreso de los pacientes intervenidos. Sus hermanas y sus tías paternas fueron sus primeras colaboradoras.

            Adelantándose a su época, se plantea construir su propia clínica y en 1955 adquiere los terrenos en la calle Marqués de Campo para construir el edificio.

            Lejos del fenómeno turístico que llegaría posteriormente a la comarca, Dénia empezaba a ser conocida por muchos porque vivía un magnífico oftalmólogo. Pronto la Clínica Buigues empieza a ser visitada por pacientes de toda España, que en ocasiones tienen que esperar meses para ir a su consulta.

            En 1970 fue designado Coloso del País Valenciano, junto al cardenal Tarancón, el maestro Rodrigo y el dibujante y erudito Manuel González Martí.

            Además, Buigues era miembro de honor de la Sociedad Española de Oftalmología y de otras instituciones de España y Francia. Participaba asiduamente en los congresos más importantes de su especialidad, especialmente en los de París. Y durante los diez últimos años de su vida colaboraba con la leprosía Fontilles, asistiendo a los enfermos e impartiendo cursos de preparación de médicos y auxiliares.

            Por otro lado, unos meses antes de fallecer, había sido nombrado miembro del Consell Valencià de Cultura. Fue un lector apasionado. Su biblioteca reunía más de 3.000 volúmenes de su especialidad y una hemeroteca con las revistas de oftalmología más importantes del mundo. También contaba con otros 4.000 libros de otros temas, principalmente filosofía, historia, arte y humanidades.

            ¿Y por qué Dénia? En una amplia entrevista publicada por el diario Las Provincias en junio de 1968, en tres ediciones consecutivas, el Doctor Buigues declaraba su amor por la ciudad, recordando que para ingresar en la universidad tuvo que realizar un examen de cultura general acompañado de una redacción. El tema que le pusieron fue “descripción de su pueblo natal”, pero como apenas se acordaba de Alicante, eligió Dénia. “En aquel trabajo ya me declaré Hijo de Dénia y glosé esta ciudad con fervor , con admiración, con cariño. Hablé de su paisaje y de su gente; del Montgó y de las calles; de las costumbres típicas y de su ambiente cosmopolita, porque ya era un lugar preferido de extranjeros”, afirmaba en la entrevista concedida a la periodista Mari Ángeles Arazo. Y aseguraba que “si comenzara de nuevo, volvería a quedarme en Dénia; creo que ya le comenté que allí, tan cerca del mar, saboreo mejor la existencia y encuentro verdadera paz en las horas de descanso, algo imposible de hallar en los grandes centros urbanos” 

            Vicente Buigues falleció el 2 de febrero de 1986 a los 65 años debido a un fallo cardíaco. Y, como no podía ser de otra forma, fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad a título póstumo.

            Su labor ha sido continuada por sus hijos Vicente, Balbina, Carmen y María Buigues y su nieta Ania Buigues, que actualmente continúan en activo.

            El recuerdo y admiración hacia el Doctor Buigues siguen vivos en la Dénia que tanto amó.

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CARTA DE LA FAMILIA BUIGUES 

 Recordemos al doctor Vicente Buigues Carrió

Estos días se ha cumplido el centenario del nacimiento de nuestro querido “ Oculista de Denia”, cómo le recuerdan hoy día muchos y le divertía a él que lo nombraran.

            Un médico ejemplar y un hombre extraordinario. “ Un médico muy humano” cómo decía su buen amigo y colega el Dr. Emilio Vila Mascarell. Él junto a muchos otros colegas de la Oftalmología nos siguen recordando con cariño y admiración su persona. Su amistad, generosidad y gran sabiduría compartida. Y nos destacan su perfecta combinación entre una innegable competencia profesional de gran altura científica y esa cordial relación médico-paciente. Llena de humanidad. Muy consecuente con su Fe. Esa perfecta combinación entre el médico competente y el amigo que consuela y alienta. “Y es que Vicente hacía suyo el dolor y la preocupación de sus enfermos”.

             A modo de anécdota recordar a su querido colega el Catedrático de Santiago de Compostela, el Profesor D. Manuel Sanchez Salorio, que hace poco tiempo nos contaba en un Congreso de Oftalmología: “ En España habían dos grandes peregrinaciones: la del Apóstol Santiago, y la del Dr. Buigues a Denia”.

            Incluso los pacientes nos siguen contando anécdotas de sus consultas con él. De cómo iba en bicicleta a curarlos a su casa en los pueblos de alrededor, de bromas que les hacía en la consulta. Son muchos los pacientes que hoy día siguen muy agradecidos por el problema ocular que les resolvió o incluso por el apoyo emocional que les brindó cuando el problema no tenía solución. El cariño que transmiten en su recuerdo nos llena de alegría a todos los familiares.

            Y es que para nosotros, la enorme familia que formó con nuestra madre y abuela Cándida, ha sido un ejemplo de vida. Un hombre de gran categoría humana y vida interior. Tenía amigos de toda índole política, religiosa, económica y cultural. Era un humanista. Tenía una mente amplia  y un gran corazón que le unía a gente de lo más variada. Gente que lo recuerda hoy día con un cariño inmenso, y eso nos llena de alegría.

            Quizá este breve texto de recuerdo sea demasiado extravagante para lo que a él le gustaría. Pues lo recordamos más bien discreto, como cita su buen amigo “lleno de fuerza persuasiva para hacer el bien pero sin que nadie se enterase”.

FAMILIA BUIGUES 

           

 

 

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